viernes, 6 de marzo de 2009

La vida es más que botones y pastillas


Vivimos en un mundo automatizado, gobernado por botones y pastillas. Cuando queremos algo, solo basta con apretar un botón, ya sea para encender la luz, o hacer click con el mouse de la computadora sobre la opción deseada. Cuando nos duele algo, la solución son las pastillas, y hay pastillas para todo, incluso para recordarnos que tenemos que tomar esos remedios a la hora prescripta.
Pero la vida es más que eso, parafraseando el título de una música interpretada por el tenor griego Mario Frangoulis en dúo con Alejandro Fernández, "hay mucho más". No necesitamos hacer click sobre ningún botón para apreciar la riqueza de la naturaleza. Aun si vivimos en una ciudad repleta de edificios, algún arbolito debe haber escapado a la aplanadora de la modernidad. Y en caso contrario, aun queda el cielo que solo requiere que levantemos la cabeza y la mirada hacia arriba.
Las personas que están a nuestro alrededor, que acompañan nuestro diario vivir, también estan ahí, accesibles sin necesidad de un botón que intervenga. El problema es que lo olvidamos. Usamos Internet, la telefonía movil, los mensajes de texto y nos olvidamos de hablar, del cara a cara, de ese contacto humano, del calor de una mano en la nuestra. Y como consecuencia, dejamos de hablar, de comunicarnos con las personas que realmente nos importan. Nos encerramos en un universo de botones, de soluciones automatizadas y rápidas, olvidando que los seres humanos no somos máquinas, que no podemos ser programados como una computadora, pues, de ser asi, dejaríamos de ser humanos para ser simples robots. No dejemos que eso suceda.
No estoy haciendo una apología en contra de la tecnología, después de todo, esta, como todo, tiene su lado bueno, nos da comodidades que antes eran impensables, lo importante es saber usarlas y no olvidar a las personas que tenemos con nosotros, al igual que aprovechar lo que la naturaleza generosa aun nos sabe brindar.
El buen o mal uso también podria referirse a las pastillas, y ahi tendriamos que meternos a hablar del cáncer de la drogadicción, el cual merece todo un capitulo aparte de nuestra atención.
Entonces, no olvidemos que la vida y la felicidad que ella puede darnos va mucho más alla de botones y pastillas. Cosas sencillas como una caricia, una sonrisa, un abrazo, la brisa fresca de la mañana, enriquecen la vida quizas mucho más que cualquier tecnología ultramoderna. Y debemos aprovechar ese regalo.
Por si no conocen la música de la que les hablaba antes, les invito a escucharla, dice cosas que son muy ciertas.



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