viernes, 17 de abril de 2009

Descripción para el futuro


Árboles que rebosan de hojas verdes, prados matizados de flores, el canto de las aves, el chirrido ininterrumpido de las cigarras, el cielo azul, límpido, surcado por nubes que parecen gigantes copos de algodón de formas caprichosas. Más allá, susurrando entre pequeñas rocas, un arroyo de aguas cristalinas que se abre paso en lo profundo de la tierra, bajo la sombra de un bosque de árboles frondosos. En la cúspide, una montaña que pretende tocar el cielo y allá, a miles de kilometros, el ancho mar con sus secretos aun por descubrir... Esta podría ser la descripción de cualquier bosque, o cualquier paisaje de tierra adentro, en cualquier afortunado país, donde la naturaleza aun respira, aun lucha por su vida. Lo triste es que dentro de poco, si no hacemos nada o algo, esta descripción general será parte del pasado, parte de la prehistoria y la historia pasada , como lo fueron los dinosaurios en su tiempo, o como las culturas de las que hoy sabemos que existieron por sus restos y por lo que de ellas se leen en los manuales y enciclopedias de Historia. Dentro de poco, cuando los niños de hoy, o sus hijos, sean grandes, si no tomamos consciencia de nuestro papel en la preservación del planeta, este paisaje tan acojedor y bucolico se transformará en un desierto inhabitable, calcinado por el sol, azotado por los elementos descontrolados de la naturaleza, descontrolados y furiosos contra el hombre que lo destruye a cada paso.

Pido disculpas por la reiteración del tema, pero, como está nuestro planeta, es necesario repetir una y otra vez la queja, la voz de alarma sobre el futuro que nos espera. Anotémonosnos de una vez por todas en la preservación de lo poco que nos queda, no nos quedemos de brazos cruzados viendo como se talan los árboles y los ríos y arroyos se transforman en vertedero de basura. Empecemos quizás en el único lugar que realmente gobernamos, nuestras casas, ahí, plantando una pequeña plantita o cuidando de tirar como corresponde cada desperdicio, ya estaremos haciendo un poco, aportando un pequeño granito de arena que quizás se contagie a los que nos rodean. Que este paisaje que aun podemos ver directamente, siga perteneciendo a nuestra realidad, a nuestra vida, y no se pierda en las páginas de un libro desactualizado. Ayudemos, dentro de nuestras posibilidades a que el planeta siga viviendo. Después de todo, si él muere, nosotros también moriremos, no teniendo otro lugar donde vivir. Es verdad que ya se planifica la vida en la Luna o en otros planetas - algo que suena a ciencia ficción pero que cada vez es una posibilidad cierta con los avances tecnológicos con que contamos - pero, nunca será igual. Ese rico tesoro de árboles y vegetación generalizada, de aves alegres cantando en las copas de los primeros, no formara parte de ese paisaje. ¡No dejemos que eso ocurra!

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