domingo, 3 de mayo de 2009

Lectura para el mes de las madres




Cuando empieza el mes de mayo, todos los medios masivos de comunicación nos comienzan a bombardear con ofertas y sugerencias para regalarle a la persona más importante de nuestras vidas, la madre, y quienes tenemos aun el don de tenerla con nosotros, nos rompemos la cabeza preguntando qué regalo darle a esta persona tan especial. Mientras están o estamos en esa búsqueda que en nuestro país tiene fecha marcada para el 15 de mayo, les sugiero le lean a una escritora que hizo de la relación madre - hija su especialidad. Me refiero a Amy Tan Esta escritora norteamericana de padres imigrantes chinos, se hizo conocer en el mundo con su novela El Club de la Buena Estrella, publicada en 1989. Otras obras suyas son La Esposa del Dios Fuego y La Hija del Curandero, así como Un lugar llamado nada. No les resultará dificil acceder a estas obras, todas escritas de manera muy amena. Y la novela El Club de la Buena Estrella, fue llevada al cine en la década de los noventa. Como les decía, esta escritora trata en sus novelas la complicada relación madre - hija, que muchas veces es una relación de amor y odio, de choques generacionales, que, en sus obras son aun mayores, teniendo en cuenta que la madre en cuestión trae consigo toda la carga de la milenaria cultura china, distinta como la noche del día a las costumbres occidentales, a las costumbres norteamericanas. Es interesante ver como, desde situaciones cotidianas, como cocinar una langosta, se va desarrollando la historia, una historia cargada de sentimiento humano y también, sufrimento.
Las novelas de Amy Tan, no solo sirven de entretenimiento, no solo nos introducen a esa cultura tan antigua y complicada como es la cultura china, sino que también nos invita a relfexionar sobre nuestra relación con nuestra madre. Y es que no es necesario que nuestra madre sea china para que, en ocasiones, pensemos que no la entendemos. El no entenderse es casi cotidiano entre padres e hijos en general. Y el amor muchas veces, implica aceptar a la persona como es, aun cuando no la entendamos...

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