sábado, 20 de junio de 2009

Es una pena que sean tan caros


Empezó la XV Libroferia de Asunción. La misma se lleva a cabo en el salón ferial del Mariscal López Shopping, es decir, en el lugar donde anteriormente funcionaba la fábrica de Martel, sobre la calle J. Eulogio Estigarribia esquina Charles de Gaulle. Esta es una excelente noticia para todos nosotros - me tengo que incluir necesariamente - que amamos el placer de la buena lectura, para quienes un libro es mucho más que simples hojas impresas pegadas entre sí. Lastimosamente, los libros de la Libroferia, por lo que pude observar en mi primera incursion por allí, el día que empezó la feria, no estan al alcance de todo el mundo. Sus precios son los mismos que encontramos en las librerias del ramo, con muy contadas y poco atractivas promociones. Talvez, los libros accesibles sean los clásicos, esos libros que suelen pedirse a los alumnos de colegio que lean para hacer trabajos prácticos en base a ellos, y eso, es bueno, no puede negarse, pero resulta insuficiente. Ahora bien, la mayoría de los libros, fundamentalmente los Best-Sellers escalan las nubes de lo inalcanzable en cuanto a sus precios. Con las cosas así, no es de extrañar que en nuestro país sean contadas las personas que leen. Un libro se ve transformado en un artículo de lujo, algo que raramente forma parte de las prioridades adquisitivas en una familia promedio, y, obvio, menos aun en una familia de escasos recursos. El resultado es un país de analfabetos funcionales por doquier - esas personas que pueden leer, aunque no así entender lo que están leyendo - debido a que, al ser los libros un material de lujo, el hábito de la lectura, tan bueno para abrir la mente, para el razonamiento, no llegan a todos.

Que la lectura sea un hábito costoso va en todo sentido en contra del progreso. ¿Cómo podemos pretender una sociedad de emprendedores cuando les cerramos las puertas al conocimiento? Es verdad que existen las bibliotecas populares, que buscan hacer llegar a más personas, ese acceso diario a los libros, pero, su difusión es tambíén limitada, por los recursos insuficientes que apenas dan abasto. En otros países, la lectura tiene mayor difusión, gracias a que los libros tienen precios más accesibles al público en general. Sería importante, que nuestros editores y autoridades involucradas se interesen estudiar cómo lo hacen, países latinoamericanos, por ejemplo, como el Perú y Colombia para lograr abaratar más los precios de los libros. Ocurre que si buscamos una sociedad más culta y leída, debemos cambiar la imágen de que un libro es un lujo, y algo así es sólo posible si más personas pueden acceder a ellos.

De igual manera, aunque los precios estén por las nubes, si les gusta la lectura, les invito a que se peguen una vuelta por la Libroferia, quien sabe si no tienen suerte y encuentran una oferta interesante. Disfruten la vida y lean, lean mucho que la lectura es abono para el intelecto, además de ser un hábito muy bueno para el alma.

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