viernes, 12 de junio de 2009

Una historia de amor con mucho corazón


Días atrás, buscando algo que ver en los canales de cable, me encontré casualmente con una hermosa película romántica, de esas que, por su contenido humano te llegan al corazón sin más. La película se llama "Diario de una pasión", y le pido me disculpen el nombre de los protagonistas, pues no tuve oportunidad de verificar quienes daban vida a los personajes. Yo vi la película ya empezada, y, en principio creí que solo era otra historia de romance de verano entre dos personajes muy dispares, separados por las incomprensiones sociales. En cierta forma, de eso se trataba, pero, grande fue mi sorpresa al ver que la historia de esos jóvenes que era relatada por un señor de edad a una mujer en un asilo, era en realidad, el relato de la vida de ambos. No creo que peque de cuentera si les digo lo que más me emocionó de esta película, y es que la mujer de cabellos canosos sufría de demencia senil y no recordaba nada de su vida, ni siquiera que había sido ella quien había escrito el diario que le estaba leyendo aquel hombre - su esposo - y que en el diario ella había escrito la siguiente dedicatoria: "Léeme este libro y volveré a tí..." Y el hombre se la leía, sin perder esperanza, desafiando a los médicos y a todos los que decían que ella nunca recuperaría la memoria que había perdido ya por la edad. El continuaba leyendo la historia de sus vidas, sobreponiendose incluso a los constantes sustos que le daba su propio corazón. Era una hermosa película y, aunque es de esas que hay que ver con una buena dotación de pañuelos cerca, se la recomiendo de corazón. Nada más hermoso que un amor que desafía a los años, desafia los problemas, las enfermedades, los egoismos. Es tan dulce ver dos ancianitos tomados de la mano, aun enamorados el uno del otro, como cuando eran adolescentes, aun luego de conocer todos los defectos de la otra persona, aceptándola tal cual es. Me hizo acordar de una pareja de ancianos que veía en la iglesia. Él era más joven que ella y llevaba a su mujer del brazo, cuidandola como si fuera una delicada rosa. Escenas como esta hacen pensar que la vida vale la pena, y por supuesto lo vale. Disfruten la vida y amen sin límites.

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