viernes, 24 de julio de 2009

El pasado nos llama desde la tumba


El hallazgo ayer de fosas comunes en la Agrupación Especializada de la Policía Nacional, remueve viejos y casi olvidados recuerdos del pasado de nuestro país. De un tiempo en que era mejor callarse o podías terminar como esos restos que hoy salen a la luz, fuera del país, o torturado a manos de las autoridades. Son tiempos oscuros de nuestra historia que aun nos tocan de cerca y que siempre estarán latentes, para manifestarse con toda su fuerza en ocasiones como esta. Aquellos años, aunque muchos se empeñen en decir que se vivía mejor, fueron tiempos de oscuridad y de miedo, de desconfianza entre vecinos, incluso entre familiares, un pasado que siempre manchará con sangre nuestros libros de Historia. Siendo orgullosa hija de alguien que fue perseguido por la Dictadura, alguien que fue torturado, aunque, por mi edad no haya conocido en carne propia cómo era la vida oscura de esos años, este hallazgo de restos humanos no me resulta indiferente, por el contrario. Resulta inquietante, aunque no sorprendente, que, a tantos años del "fin" de la Dictadura y a unos cuantos años de la muerte del Dictador, los testigos - quienes finalmente revelaron donde se encontraban estas fosas comunes - lo hagan con miedo, cuidando que su identidad no sea develada. Y esto es sólo el comienzo, pues se sabe - la gente lo sabe - que hay muchos más. Muchos restos esperando volver a sus familiares, esperando recuperar la identidad que les fue arrancada junto con la vida. Gracias a los avances de la Medicina Forense, las posibilidades de que esos restos sean identificados son mucho mayores a lo que se hubiera podido hacer en la época en que fueron escondidos tan vil mente. Recién se está comenzando, el proceso será largo, pero no deja de ser una buena - aunque no excenta de tristeza - noticia para aquellos que aun hoy siguen buscando a los suyos entre los campos del silencio, disfrazados de huertas y jardines floridos.

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