miércoles, 22 de julio de 2009

Talvez tenga razón después de todo


Hoy cuando abrí el buzón de entrada de mi correo electrónico, encontré que alguien había comentado una foto que publiqué en una de las páginas sociales a la que estoy suscrita. Yo esperaba lo de siempre, buenos comentarios, pero, en lugar de ello, me di un encontronazo con una persona que consideraba que mi técnica pictorica es pésima. En ese momento quise decirle que se fuera a freir mondongo! Pero sólo le di las gracias por su crítica constructiva y que ojalá ella también publicara uno de sus cuadros - lo reconosco, lo último era aun fruto del veneno que tenía dentro para ella - y luego seguí adelante. Ahora, horas más tarde, pensándolo bien, llegué a la conclusión de que quizás estaba en lo cierto, talvez mi técnica sea de las peores. No lo digo para que me tengan pena, lo digo porque puede que mirándolo objetivamente, aun me falta mucho que aprender. Después de todo, sólo estudié un mes - luego ya no pude hacerlo - y es una tarea pendiente que tengo conmigo misma el de dedicarle un estudio serio a la pintura algún día. Mientras tanto, le agradesco a esa persona por bajarme los humos. Cuento esto, porque muchas veces nos cuesta - a mi me recontracuesta, y hoy estoy inventando palabras, disculpen - aceptar las críticas aunque estas sean dichas de buena forma y con buena intención. No voy a entrar a examinar que clase de crítica fue la que recibí hoy. La crítica, de la clase que sea nos pone a la defensiva, y quien está a la defensiva saca las garras. Nuestro orgullo se ve herido, aunque más no sea por una tontería. Y supongo que se debe a que somos humanos, seres de carne y hueso con nuestras inseguridades, queriendo ser perfectos sin serlo.

Bueno, disfruten de la vida, y amen mucho, y si critican a alguien critiquenlo con humildad y consideración, tal como esperan ser tratados ustedes. No en valde existe el dicho que afirma que debemos tratar a los demás como esperamos ser tratados.

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