martes, 3 de agosto de 2010

Diario de Pheobe, entrada 11

DIA 11
Por fin después de varios días dormí en mi cama, ¡no más hospital y ojalá sea por un buen tiempo! Estaba tan cansada, después de un día agitado, que cuando al fin estaba acostada, metida entre una generosa cantidad de frasadas, manta polar y edredón, tuve toda la intención de levantarme y poner la calefacción y también algo de música suave (Josh Groban, o música instrumental, Vangelis....) Pero todo quedó en meras intenciones. Estaba tan rendida que el sueño pudo más que yo, cerré los ojos y si la casa se vino abajo entonces, no me enteré. Al día siguiente, despertar fue toda una hazaña, hacía frío y el baño, aunque bien equipado, parece estar ubicado en una isla del Polo Sur. La cama estaba calentita, abrigada, invitadora, ideal para seguir durmiendo, pero, ni modo, cuando se trabaja y se tiene una obligación que cumplir, hay que hacer de tripas corazón y levantarse, enfrentar el frío..... ¡Arribaaaa!!!!
En otro orden de cosas, estoy tan feliz con mi nuevo trabajo, que podría hablar del mismo por horas. Es una pena que los seres que me dieran la vida no compartan mi entusiasmo, pues para ellos este trabajo ni siquiera es motivo de orgullo, menos aun de satisfacción o alegría, solo fuente de discución y sinsabor... Se que no es sano querer dar el gusto a todo el mundo, es el peor error que existe, pero en ocasiones quisiera que estas personas se abrieran también a aceptar lo que me gusta y lo que me llena... ¿Es eso mucho pedir?
Y finalmente, algo que merece un capitulo aparte, ¿qué hago con este corazón que, de tan solo, busca alguien a quien querer? ¿Es acaso el amor y la felicidad algo ajeno a mi suerte?..... ¿Será acaso la soledad mi eterna compañera de ruta?.... Bien que nadie prometió que la vida sería un camino de algodón, pero, supongo que es humano buscar un poco de luz en la oscuridad...
Pheobe (con todas las preocupaciones bullendo en su cabeza)

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