viernes, 19 de noviembre de 2010

Diario de Pheobe Entrada 22 Hoy me preguntaron para quien trabajo

DIA 22

Hoy me preguntaron para quien trabajo. Como abogada de un Hogar , cuando tengo que hacer gestiones o presentarme a otra persona, digo que soy abogada de ese hogar, pero al decir verdad, la motivación, el motor que me mueve son los niños que viven en ese hogar... Chiquitos que crecen lejos de sus padres, por distintos motivos, a quienes nadie les visita y que muchas veces ni siquiera existen en los papeles, para ellos trabajo, me corrijo, trabajamos, puesto que no estoy sola, mis compañeros, un trabajador social y una psicologa, también trabajan para esos niños. Nuestro objetivo es, si es posible, reincertarlos a sus familias....o si no, lograr al menos que esa familia se acuerde que esos niños existen y que, si bien, materialmente estan bien, el afecto es en ellos una necesidad muy grande. Papá y mamá son muchas veces figuras borrosas en la mente de estos niños olvidados... en otras, ni siquiera los conocen.. Lo mismo ocurre con los demás parientes.
Es muy facil traer hijos al mundo y luego olvidarlos a su suerte. Y es muy cómodo pensar que el hogar es un depósito de niños donde "estan bien", si, ellos estan bien cuidados, tienen educación, su salud es atendida, pero el afecto, aunque mucho se luche por brindarles ese calor que pierden al salir de sus familias, es difícil y a veces imposible de llenar.
Hace poco también me preguntaron si uno puede desprenderse totalmente de este trabajo, es decir, evitar que le afecte a uno en lo personal, y ambas - ella en su rol de trabajadora social y yo en el mío de abogada - llegamos a la conclusión que se necesita tener un corazón de piedra para no conmoverse con los casos que llevamos. Es imposible no sentir cariño hacia los niños para quienes trabajamos. Ya quisieramos tener una varita mágica para poder pintarles un futuro mejor, el ideal, al lado de un padre y una madre, o tíos y abuelos que los quieran, cuiden y protejan, pero hay veces que no es posible, aun con todo el esfuerzo, el sudor y hasta las lágrimas, es descorazonador saber que existen niños que son olvidados y rechazados por su propia sangre. Es verdad, muchas veces están ahí porque sus padres no tienen medios económicos, pero los animales no necesitan dinero para cuidar de sus crias... no es simple, y no hay soluciones mágicas...
¿Para quien trabajo? Para esos niños. Su sonrisa, sus gestos de cariño, saber que estan ahí esperando que alguien se acuerde de ellos son mi motor y la razón por la que, aun con los contratiempos, me gusta mi trabajo.
Pheobe

Ps.. No puedo poner aquí la foto de ninguno de los niños para los que hoy trabajo.... aunque me acompañan siempre en mi celular donde tengo sus caritas como recuerdo de porque estoy en esto, así que la foto que agregue a esta entrada será simplemente simbólica

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