miércoles, 13 de marzo de 2013

El tema obligado de hoy: Habemus Papam, Francisco

Ayer se dió inicio al Cónclave para elegir un nuevo Papa, sucesor de Benedicto XVI, y hoy su famosa chimenea, donde estaban puestos los ojos del mundo y después de cinco votaciones, saludó al mundo con su simbólico humo blanco... Siento como si estuviera inmersa en la novela de Morris West, llevada a la gran pantalla y protagonizada por el recordado Anthony Quin, Las Sandalias del Pescador, donde se describe con detalle todas los rituales que sigue el Vaticano cuando debe elegir un nuevo Papa.
Y ya tenemos un nuevo Papa, su nombre es Jorge Mario Bergoglio, de nacionadlidad argentina y que ha adoptado, para llevar las sandalias de Pedro, el nombre de un santo muy humilde y querido, el de Francisco por San Francisco de Asis. No es mucho lo que a nivel personal puedo decir del nuevo Papa, aun no se nada de él, excepto el bombardeo de información y opiniones leídos en Twitter y en la red en general, pero espero, y sé que no soy la única que sepa tener ese don de gentes que tenía Juan Pablo II y que no pudo llenar Benedicto XVI. 
Para ser sincera, tampoco puedo decir mucho de Benedicto XVI y es que, en el corazón para mí el Papa aun tiene el rostro y la sonrisa de Juan Pablo II. No sé si se deba al hecho de que crecí durante su largo pontificado y también fui testigo de su visita a mi país, Paraguay. Lo que hace que le tenga mucho cariño, pues está muy ligado a mis recuerdos del Colegio y de mi infancia. Recuerdo que su cumpleaños lo sorprendió en esa ocasión estando en Paraguay, y que nos fuimos a cantarle serenatas. La emoción de verlo pasar es una cosa inolvidable, un después de tanto tiempo, en el año 1988. 
Y además Juan Pablo II fue un Papa muy querido por todos, católicos y no católicos, su carisma y su humildad eran tan grandes que contagiaba a todos con su espíritu jovial, aun en los últimos y dolorosos años de su vida. A Benedicto XVI le cupo el trabajo hercúleo de sucederlo, pero, apesar de sus virtudes, no pudo llenar el vacío que dejara Juan Pablo II. 
Ahora, con Francisco, todo está por verse, como representante de Cristo en la Tierra, su tarea no es sencilla, más aun cuando la Iglesia Católica está experimentando una situación de pérdida de fe y seguidores muy pronunciada. De momento, además de gustarme el nombre que eligió, me llegaron su sencillez y esa frase: "Recen por mí", que hablan de su humildad. 
Habemus Papam, y ahora el mundo, que no se ha detenido ningún momento, sigue su camino. 

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