martes, 12 de agosto de 2014

Oh Capitán, mi Capitán

Cuando era chica fui al cine con mamá a ver Popeye, un musculoso marinero que usaba su pipa como si fuera el silbato de un tren y comía espinacas para tener fuerza. Así fue como lo conocí a Robin Williams,  este brillante y tan querido actor estadounidense que tantas sonrisas y lágrimas nos supiera prodigar a través de sus inolvidables personajes.
Un extraterrestre algo excéntrico y loco que pude descubrir ya en la época del cable, viendo las repeticiones de Mork y Mindy, la infatigable Mrs Doubtfire, la voz del genio azul de Aladino, y muchos otros personajes tan queridos que cobraron vida gracias a él, gracias a este hombre multifacetico y genial que ayer decidió marcharse de este mundo. Son personajes que hoy día forman parte de los recuerdos de mi infancia y adolescencia, un pedazo de mi vida.
Sin lugar a dudas, una de mis películas favoritas fue "La Sociedad de los Poetas Muertos" o "The dead poets society", que recuerdo a ver visto por primera vez en el colegio, en inglés y sin subtítulos. No la entendí bien esa primera vez, los actores hablaban demasiado rápido como para que pudiera captar todos los diálogos, pero, con el correr de los años, volví a verla y me caló profundamente. No sé si porque hablaba de poesías, o si hablaba de sueños, o ambas cosas, o porque enseñaba a creer en los sueños aun cuando la sociedad no te entienda y aun cuando los obstáculos se levanten como murallas.
Recuerdo haber llenado mis cuadernos de la frase latina "CARPE DIEM", aprovecha el día presente, aprovecha el día de hoy, mañana puede que ya no estés aquí, fue una frase que me marcó a mí y a quienes adoramos esta película.
Da un poco de piel de gallina que en esta película justamente este presente el suicidio, uno de los actos más incomprendidos del ser humano que, naturalmente busca la vida. Y ronda la pregunta sin respuesta, ¿por qué lo hizo? ¿Por qué ya no fue capaz de ver la luz en medio de la oscuridad? ¿Por qué perdió toda esperanza? La mente humana es uno de los misterios más grandes que aun no logramos entender por completo, la mente y los sentimientos. Es una gran sorpresa para el público que quien nos arrancara tantas risas y carcajadas no hubiera sido capaz de encontrar la felicidad, es un misterio que lastimosamente no tiene respuesta. Sólo su familia y las personas más cercanas pueden saber de sus luchas.
Los psicólogos y los psiquiatras cada vez que ocurre una muerte así nos advierten de estar atentos ante las señales que una persona con depresión pueda dar, y aun no tomamos tan en serio esta enfermedad. Aun la consideramos poca cosa y sin embargo, muchos no encuentran el camino de salida, pierden la esperanza. Se suele afirmar que el suicidio es un pedido de auxilio, un grito desesperado en la oscuridad de quien ya no encuentra la salida. Quizás si fuéramos más tolerantes los unos con los otros, y no tan egoístas esta epidemia que cada vez se lleva presas más jóvenes, no tendría tanto éxito.
Una amiga me preguntó por qué publican tantas fotos de él ahora que murió y yo le contesté que eran como un homenaje y ella me replicó, algo que es muy cierto, que los homenajes deberían hacerse en vida. Quizás si Robin Williams hubiera sentido cuanta gente lo quiere, cuanta gente recuerda sus personajes hubiera encontrado la puerta de salida que le permitiera continuar, pero esta es sólo una conjetura que desconoce los hechos. No podemos decir qué hubiera sucedido.
Hoy sólo nos queda darle las gracias por todas las risas  y las lágrimas, por toda su genialidad,  y esperar que haya encontrado la paz en el más allá...
Yo les dejo con algunas escenas de La sociedad de los poetas muertos y preferí traerlas en inglés para que así podamos una vez más, escuchar su voz y no la voz de una persona doblándole. No logré encontrar estas mismas escenas con susbtítulos en español, pero aun así me animé a traerlas pues, desde mi humilde óptica son la esencia de la batería de mensajes y enseñanzas que se desprenden de esta hermosa película.
Quizás ahora, como homenaje o sólo para recordar, muchos canales la vuelvan a pasar, o la podamos ver en Internet y mostrarla a los adolescentes y niños de hoy que la desconocen por completo. Quizás les guste o la consideren algo cursi y pasada de moda, pero a alguien le llegará el mensaje.


 OH CAPITÁN, MI CAPITAN, gracias por todo . 







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